En estos días me crucé con 3 ejemplares de mujer adolescente actual y, para este blog que despilfarra certezas basadas en pre-conceptos y generalizaciones, es más que suficiente para presentar un prototipo de esta generación apabullada por el exceso de hormonas.
Vale aclarar que la mujer adolescente actual es una persona normal, hasta que se encuentra en contacto con sus amigas (que para saber quiénes son, sólo basta encontrar alguna del pilón de fotos publicadas que dicen con fotomontaje "las amo mucho, chikis!!!"). En ese momento, cuando se amontonan, la adolescente promedio es y se comporta para la mirada del otro. Es decir (porción gramatical que utiliza en las pruebas cuando ya no se sabe que decir), sus niveles de comportamiento, su timbre de voz y su velocidad de vida promedio, por sobresalirse de la norma humana general, logran llamar la atención del otro; que mira y le dice, con cara de pánico, al primer cómplice que encuentre: ¿Qué les pasa a estas pibas?
Y esa pregunta, en convivencia con estos especímenes, suele repetirse de manera periódica ante cada uno de los actos en donde ella, aunque no de manera física, esta entre sus círculo de pares. Por ejemplo:
- Cuando se escucha un repiqueteo velocísimo del teclado al chatear por msn.
- Cuando se la escucha hablar por teléfono con una verborrea que Pinti quedaría boquiabierto y se replantearía su carrera.
- Cuando se la ve mandar mensajitos de texto y el dedo gordo tiene la potencia de un pistón de un Torino 77.
Y se potencia aun más la cara de pánico del expectante al ver la realización de esas prácticas en simultaneo, como por ejemplo:
- Cuando se escucha el repiqueteo del teclado, mientras que machaca a un otro charlando por el teléfono que tiene trabado entre la cabeza y el hombro, y en la otra mano el pistón del pulgar caga a dedazos la pantalla de un celular con Screen-Touch mandando un mensaje en cadena que, con muchos chirimbolitos, te dice (en cadena) que te quiere, que te extrañan, o que el noticiero anuncia la muerte de un travesti y quería saber si estabas bien.
En fin, uno tampoco puede quejarse tanto de estas muchachas porque al fin y al cabo exteriorizan cada cosa que se les cruza por la cabeza y, quienes ya pasamos por esa etapa, sabemos que el remedio es peor que la enfermedad: dejarán de ser así de transparentes y verborrágicas, para volverse más observadoras, para pensar cada acto, y pasarán a ser las típicas que, cuando un novio le pregunta si les pasa algo responderán, "No ¿me tendría que pasar algo?" enojadas por eso que uno no sabe qué mierda es, hasta que salte en la discusión posterior.
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18/07/09
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3 comentarios:
Es que las adolescentes de hoy viven a la velocidad de los cambios que impone la tecnología, como estos son constantes no se terminan de adaptar y se ponen histéricas. Todo es inmediato, lo que quieren lo quieren YA... a la velocidad de la luz...
Qué pensaría Freud, de estas nuevas histéricas!!! jeje
Besos
Caly
Hola Jon...hace mucho n o entro por acá...dejé el otro día el comentario cuando me llegó el mail, pero no sé qué hice, no se grabó. Me animé a escribir porque el otro día fui a un cumple de 29 que se festejaba junto con uno de 18 (?¡¡??) Y bueno, tuve la misma sensación que describís... creo que cuando uno se aleja un poco, los adolescentes de hoy y los de otros tiempos solo buscan ser queridos, aceptados y definirse... lo único que cambia es el entorno.
Beso
Como dice Caly, qué diría Freud de todo esto?
Lucia:
Me alegra que vuelvas por estos pagos. Es cierto, el análisis que uno hace sólo muestra lo cambiado que estamos nosotros. Al fin y al cabo la adolescencia, en escencia, siempre se trata de lo mismo.
Beesos..
Jon!
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