
Empecé a observar, luego de decidir mi regreso a la maldita costumbre del mensaje de texto sin destinatario. Me corrí el velo de la mirada, para develar –naturalmente- al observador qué todos tenemos adentro pero que duerme, enviciado por los analgésicos de la rutina y el manejo fordista de la vida.
Sepa entender si vuelvo y me voy, si me voy y regreso, es que el miedo que genera cierto exceso, en esta historia de verdades develadas, vuelve todo una cagada. Vuelve ingenuo a quien le dice preso a aquella persona encerrada (*).
(*) Odio las rimas.

5 comentarios:
creo que sé entender el laberíntico camino de la rutina que nos vuelve bloques de cemento andando por ahí.
por suerte siempre algún click nos deja abrir los ojos.
aunque sea un instante.
salu3 jon!
Gracias Noxi por dejar tu marca. Vos sabés que uno tiende a malacostumbrarse; y este blog nació como un espacio que durará lo que dure con vida su autor.
Supongo que queda mucho por actualizar. Seguirás firme como siempre?
Besos.
Jon!
Estamos siempre acá, el regreso vuelve siempre en el momento justo..
L@u
emm lei muchas entradas de tu blog
y es un blog interesante
e inteligente
felicitaciones
yompe (:
L@u, gracias por la frase alentadora. A veces me siento una persona inestable, la utilizaré en esos momentos. Jajaj!
Besos.
Jon!
Yoompe:
Te agradezco. Voy a pasar por el tuyo, a pispearlo un poco.
Abrazo.
Jon!
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