
Luego de lo que dije, en donde me mostré como el ejemplo a seguir en cualquier situación que se pueda suscitar a lo largo de la vida, me gustaría hacer una aclaración: eso es lo que pretendo o intento ser día a día, otra cosa es lo que soy.
El sábado pasado, parrandero y planificado con la anticipación necesaria para asegurar un par de buenos momentos, resultó como debía: melodías – que no me gustan pero acepto- de sintetizadores con sonido a trompeta sobre una base de 4/4, con compases acentuados con bombo electrónico y cencerros violentos, y ritmo ternario de rallador a contratiempo. Además de eso, mucha gente y tragos para acompañar el festejo que unificaba a las partes.
Como suele pasar, las cosas se dieron: la maldita verborragia cotidiana me llevó a entablar conversación, la maldita tentación masculina hizo que el interlocutor sea una mujer más que atractiva, y esa maña chamuyera me hizo responder con un “sí” a la pregunta “¿sos psicólogo?”. Pero no todo terminó ahí.
A la causa, que según los artículos 292 y 298 del Código Penal me preveía hasta 6 años de prisión por usurpación de título, le continuó el agravante de “poner postura, hablar como, sentarse y mover las manos cual psicólogo recibido en la UBA”, y la “utilización exagerada de las palabras ‘Freud’, ‘inconsciente’, ‘conciente’, ‘negación’, ‘proyección’ y ‘Edipo’”.
Sin embargo, la moral inculcada por mi entorno, esas putas máximas expuestas que me condicionan y esa necesidad de tratar de ser medio coherente ante la ausencia de alcohol en sangre me removió la conciencia. ¡Si, como escucharon! Me prendió fuego, en segundos nomás, las máscaras que con tanta sutileza había construido.
El resultado fue un momento de sinceridad absoluta:
-No soy psicólogo, estudio periodismo- dije con la peor cara de poker que ponen los mentirosos principiantes.
La consecuencia: una mirada mezcla de odio, desencanto, furia y desilusión que se resolvió con el sintagma “no lo puedo creer”, media vuelta y despedida en una noche para el olvido. Una noche que no dejó más que el ejemplo de lo que no hay hacer.
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9 comentarios:
jony...jony...
siempre mandandote macanas...
jaja!!!
parezco una madre hablando...
bessos.
val.
Jajaj! es excelente jon. Me he reido mucho con tu texto.
Pero bueno, la vida es así. Algunas veces las cosas salen bien, otra no tanto. Lo bueno es darse cuenta.
Explicito, detallado y REAL..
La desilusion me agobio, es verdad, porque por primera vez le confie mi mayor dolor a un desconocido.. Sere yo tambien un ejemplo de lo que no hay que hacer?
Mas alla de eso, te digo GRACIAS por este texto alucinante en memoria de aquel sabado..
La Protagonista
¿Puedo pasar? Parece ser un edificio tan sofisticado este blog, que hasta por momentos peca de inteligente.
Faltaria la voz del ascensor que indica por que piso vamos.
Adeus.
Hola jon. No te conozco, pero me parece interesante tu relato, y no sé tal vez me gustaría saber más de ese psicológico mentiroso, jeje.
Me gusta tu forma de redactar.
emm, acá falta el protagonista central de los hechos. dónde estás jon?
pst, pst. me gustó el comment de cruda realidad. ta genial.
saludos marciano!
Anónimo:
y si... son las cagadas necesarias para después decir que uno es mejor persona que antes. Pareces una madre, cierto, pero esta buena esa actitud paternalista que noto en los lectores. Jaja!
Roro:
Lo bueno es darse cuenta y que salgan textos de estas cosas que pasan. Sino es como si no sucedieran, y pasarían a perderse en el limbo de los recuerdos. Uff, que frase de limado.
Un Beso. Gracias pro los comentarios de siempre.
Protagonista:
Que alegría me genera saber que has pasado por este espacio de reivindicación moral llamado 30 segundos. Jaja!
Un beso.
jon!
Cruda realidad:
Adianchi, adianchi... vamos por el piso 106.
Igual creo que tu comentario es algo contradictorio porque las pecas, por más que sean de un inteligente, no son para nada sofisticadas. :P
Rocío:
Ojalá que sigas pasando por aquí y te sigan gustando los relatos que despilfarro en los ratos libres; que no pretenden ser más de lo que son, pero pretender gustar tanto como los grandes textos de la historia de la humanidad. ¡Que lindo es exagerar!
Noxi:
Estamos de acuerdo: Cruda Realidad se llevó el premio "Comentando" de la jornada. Ya vuelvo, ya vuelvo.
Saludos y besos.
jon!
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