07/11/07

De los intelectuales de oficina

Dentro de quienes se dedican al trabajo intelectual existen millones de divisiones pero, como son tantas, no alcanza una vida para describirlas una por una. Por eso nos centraremos en los dos grandes prototipos más evidentes y sonantes que existen: el intelectual de oficina Vs el intelectual de café.

El intelectual de oficina es una persona, no digamos triste sino feliz a su manera. Pasa mucho tiempo leyendo en un escritorio ubicado en el centro de un pequeño salón con paredes recubiertas por bibliotecas de roble que se extienden hasta el techo, repletas de libros organizados por “Historia” con sus respectivas subdivisiones: a.C. y d.C., y a su vez -esta última- dividida en sucesos cronológicos donde tienen mayor espacio las guerras mundiales, el nazismo, la Rusia comunista y la consolidación de EE.UU como imperio. También exhiben grandes Atlas de “Geografía”. Un sector dedicado a la “Literatura”, donde predominan los grandes autores europeos y estadounidenses; y en caso de ser abogados dejan relucir hermosos tomos de derecho civil y penal forrados en el mejor cuero.

Estos intelectuales organizan su vida dividiendo la lectura propia de su labor de la lectura propia del placer. Escuchan desde música clásica hasta Frank Sinatra y Paul Anka. Son amantes de films retros como Casablanca y de las añoradas divas holliwoodenses: Marilyn Monroe o Rita Hayworth.

Estos intelectuales son burgueses, de formación universitaria. Están vinculados a la parte más dura y ortodoxa de las Ciencias Sociales: Ciencias políticas, Derecho o Economía. Dicen ser radicales, pero son liberales en la parte económica y conservadores en la parte política aunque, para que no suene feo, utilizan el término: “neoconservadurismo liberal”, que no es otra cosa que una forma económica que les conviene, manteniendo algunas precauciones -si es necesario- políticamente incorrectas.

Continuará…

* Próximo ejemplar: "De los intelectuales de café"


8 comentarios:

53torres dijo...

A grandes rasgos y con alguna matización que no disvirtua el fondo de tu artículo, estoy de ACUERDO con lo que manifiestas en el mismo.

53torres dijo...

Perdón: he metido una "i" indebidamente en lugar de una "e".

jon! dijo...

Personalmente no me considero un intelectual, menos de este tipo que describí, pese a que en mi vida pase desapercibido el trabajo físico.

La próxima entrega quizás nos represente un poco más todos nosotros.
Saludos!

jose luis moreda nieto dijo...

pues yo tengo de intelectual lo que tiene bush de angelito,de todas formas suelen ser trabajos bien renumerados y de eso se trata,felicidades a los que dicho puesto ocupen

Salvador García Bardón dijo...

Estimado JoN: Desde Bruselas te deseo la bienvenida en Europa y en España.

Cordialmente.

johnny-salomon dijo...

Bueno. Estas hablando de intelectuales de oficina un tanto carrozas. Porque a Flan Sinnata y a Paul Anka los conocen los de una generación que pasa de los cincuenta largos. pero, vamos, vas bien encaminado. Jejeje. Un saludo.

jon! dijo...

Salvador. Bueno, muchísimas gracias! Acepto pasajes de avión y trabajo en su país. Jaja!
Johnny. Es que los intelectuales de esta generación son más desestructurados. Son más parecidos a los viejos "intelectuales de café" que es el próximo texto.

Saludos y abrazos a ambos desde Argetina.
Gracias por comentar

jon!

malena dijo...

Jaja, muy buena división. Hice una división de estereotipos de personas en mi blog aunque la tuya la considero algo más realista. Saludos!