Un símbolo no es sólo lo que representa gracias a ese acuerdo tácito que manejamos. Un símbolo es un francotirador al que tendrás que ver para que te vuele la cabeza y te lleve a otra instancia. Un asesino a sueldo que se nos presenta para hacernos entender que lo que éramos acaba de morir para transformarse en algo nuevo, destinado a padecer la misma suerte.
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